Ya no queda nada , apenas tres etapas y la última es de menos de 20 kilómetros. Además el perfil del recorrido que tenemos por delante es en descenso , para llegar al fiordo de Trondheim , a nivel del mar. La etapa que hemos preparado para hoy es la más larga, pero con más de la mitad de la distancia bajando , parece que va a ser un paseo. Y encima estamos descansados porque ayer hicimos la etapa en tren hasta Oppdal. Hoy tenemos previsto y paras ello hemos reservado alojamiento en un albergue , en el pueblo de Medal : según indica la web del Pilegrimsleden , el albergue se abrió el año pasado. Alla vamos!!!!!!.
Abandonamos el camping de Oppdal , otorgándole la puntuación más alta posible y en la misma puerta ya tenemos el poste indicativo del Pilegrimsleden. Salimos por un camino de tierra que pica hacia arriba y que nos demanda esfuerzo ya desde el inicio. A la vez que nosotros salen dos peregrinos que van a pie y que casi llevan nuestro mismo ritmo. Llegamos a la carretera y nosotros giramos a la derecha, despidiéndonos de la pareja de caminantes , que continúan recto ,siguiendo el camino de tierra.
Seguir todo el tiempo el camino de los peregrinos que van a pie no es lo más recomendable para los cicloturistas : es mucho mejor ir tomando los caminos ciclables que indican los tracks. Constantemente van confluyendo ambos recorridos. Al final se disfruta de los mismos paisajes , pero adaptándolo cada uno a su medio de transporte.
Espectacular el entorno!!!!. Los primeros 25 kilómetros de la etapa vamos por una pista de grava , en suave ascenso , intercalando divertidas bajadas y sin pasar por ningún pueblo.
De vez en cuando vemos algún panel publicitando viviendas , en lo que parecen urbanizaciones enfocadas al invierno . Observamos la nieve en las cumbres y están tan lejanas, por lo que todo indica que esta zona , a partir de Octubre-Noviembre se tiene que cubrir con un manto blanco y será muy visitado para disfrutar de las actividades asociadas al invierno.

Que gozada de recorrido llevamos las dos primeras horas de la mañana.
En muchos momentos nos abrazan unos pinos interminables , pero de repente salimos a algún claro donde nos vigilan rebaños de ovejas agazapadas en la cuneta. Pasamos de tocar las nubes que se enredan en las cumbres a acariciar las aguas que corren vertiginosas por los ríos.
Cada segundo el paisaje cambia y va superando a la instantánea que acaba de grabarse en nuestros cerebros.
Y a falta de pueblos donde poder sellar las credenciales y para hacer completo el Camino de San Olav, en este tramo, nos encontramos este rincón , justo al abandonar la Kommune de Oppdal y entrar en la de Rennebu.
Junto al panel con la información de la zona , un banco para descansar y el buzón de madera , donde encontramos el sello para registrar nuestro paso en las credenciales.
No le falta detalle al lugar y encima rodeado de unas vistas increibles.
Buen sitio para quedarse un buen rato , ya sea para descansar , comer o incluso pasar la noche.
Cuando vas realizando tu Camino , en este caso el de San Olav, es muy reconfortante encontrar rincones tan únicos!!.
Los pueblos imaginamos que están cerca, pero nuestra pista de grava no los atraviesa.
Lo que si encontramos son preciosas granjas , con sus típicas casas de madera. Alguna de ellas vemos que han sido acondicionadas como albergues o casas rurales.
Incluso llegamos a ver una casa donde el Pilegrimsleden se une con el Camino de Santiago.
Noruegos peregrinando por España hasta Santiago de Compostela y españoles recorriendo el Camino de San Olav , hasta Trondheim.
Los caminos y rutas son muchos y todos ellos tienen sus rincones y gentes.
Y sobre todo el hacerlos a pie o en bici , con paso tranquilo y la mente abierta hacen de ellos una experiencia siempre enriquecedora.
Después de curiosear las casas que nos vamos encontrando continuamos nuestra marcha. Y de repente y como si el entorno montañoso se quisiera despedir de nosotros , llegamos a dos vertiginosas bajadas , que ponen la guinda a este increíble rato de pedaleo.
Nos lanzamos a tumba abierta . Christian va por delante y yo siguiéndole, enlazando curvas y trazadas , siempre con un puntito de precaución , aunque el estado de la pista primero y el asfalto después nos permiten no tocar los frenos y tener una sensación de libertad y alegría muy gratificantes.
Y sin darnos cuenta llegamos al cauce del río habiendo recorrido ya los primeros 40 kilómetros de la etapa. Cruzamos el río y ahora llaneando seguimos nuestro viaje.
Ha cambiado el paisaje y hemos cambiado los altivos pinos que tocaban el cielo junto a las montañas, por bosques más espesos junto a caudalosos ríos. Ahora ya pedaleamos por carretera , aunque la circulación de vehículos es mínima. Los pueblos siguen sin parecer.
Llevamos el viento a favor , así que el ritmo sigue siendo muy bueno. De vez en cuando alguna parada para seguir viendo rincones tan curiosos como este puente de madera que está exclusivamente para dar acceso una casa particular.
Apenas nos quedan doce kilómetros para llegar a Medal y paramos para rellenar los bidones en esta casa particular. Mientras hablo con la dueña , Christian se hace amigo de sus vacas , que siguen con movimientos de sus cabezas , las indicaciones que él les hace. Parece que nos entienden y seguro que es así!!!!!.
Y llegamos al primer pueblo del día. El nombre del pueblo es muy curioso: Å.
Solo nos quedan siete kilómetros para llegar a Medal y son las 13:30.
No hemos tomado nada en toda la mañana , así que al ver una mesa de madera junto a un supermercado , decidimos para a comer: compramos bebida y una ensalada de pasta que completan el menú , junto con los dos bocadillos de tortilla que traemos en las alforjas y que preparamos ayer en el camping de Oppdal , en previsión de que hoy iba a ser difícil encontrar sitios donde poder parar a comer. En muchos viajes hago lo mismo: aprovecho lo que me sobra de la cena , para cocinarlo y llevarlo el día siguiente en las alforjas: nunca se sabe lo que puede pasar y llevar agua y comida es fundamental.
Y llegamos a Meldal. En un primer momento no vemos el albergue y resulta que lo tenemos justo a nuestra espalada.
Se trata de una granja donde la familia que vive y trabaja en ella han habilitado las antiguas casas de madera como albergue. Y lo ha hecho con un gusto exquisito. Sin duda un albergue al que no se le puede pedir nada más.

El edificio blanco es la vivienda donde viven los dueños : una pareja muy curiosa. La señora apenas nos habla y enseguida desaparece de la foto y ya no la volveremos a ver. El , por contra y para ser el contra punto perfecto es super extrovertido , nos intenta hablar a cada peregrino en nuestro idioma y nos explica el funcionamiento del resto de edificios del albergue.
Dos cabañas de color rojo son las habitaciones : la más grande tiene ocho camas. A Christian y a mi nos alojan en la cabaña pequeña , que solo tiene dos camas en la buhardilla: que pasada!!!!!!.
Y el edificio que queda es la joya de la corona: un vestíbulo donde han colocado una mesa con el sello para las credenciales , un diario donde poder dejar testimonio de nuestro paso por aquí y un par de bancos para descansar. Al lado , el cuarto de baño completo y casi para estrenar.
Y al fondo , el precioso y acogedor salón comedor y cocina , donde , por la tarde nos juntamos los peregrinos , bien para charlar o para cenar.
Con nosotros y como ya hemos comprobado en dias anteriores , varios grupos de alemanes en un alto porcentaje. Sin duda que han creado un albergue diferente y en el que se nota todo el cariño que le ponen: solo queda disfrutarlo , respetarlo ser agradecido.
Una vez instalados , aprovechamos que somos los primeros peregrinos que hemos llegado para darnos una ducha : paso yo primero , mientras Christian se entretiene tocando una melodía en el piano que hay en el salón comedor.
Después nos acercamos a un cajero automático : será la única vez en todo el viaje que necesitamos dinero en metálico , ya que el albergue no dispone de pago con tarjeta.
Damos un paseo , descubriendo este bonito rincón : la iglesia con su cementerio , cuidada al detalle , como en todos los pueblos que hemos visitado en Noruega.
Regresando al albergue , paramos en el "super" , para hacer compra para la cena y el desayuno: cous cous con salchichas y café y batido con galletas y bollería para mañana.
Nos juntamos todos en la cocina y nos vamos organizando para ir preparando cada uno su cena: los alemanes intentan imponerse y me toca sacar todas mis habilidades para hacerme un hueco 😊.
Otra etapa preciosa y sin incidentes.
Para finalizar el capítulo os dejo los enlaces de Wikiloc ; por un lado el viaje en bici completo y por otra parte el viaje en autocaravana que hemos hecho tras finalizar nuestro Camino de San Olav.
















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